miércoles, 4 de febrero de 2015

IRRACIONAL COMPORTAMIENTO RACIONAL

En términos generales, un comportamiento económico racional se define como aquel que alcanza una meta óptima, maximizando los beneficios el individuo maximiza su utilidad. Consideramos un individuo racional cuando persigue finalidades coherentes entre si y emplea medios adecuados a las finalidades perseguidas.

Este artículo trata sobre el comportamiento fiscal de una persona extranjera ante la exposición al sistema tributario norteamericano, explica como un comportamiento fiscal aparentemente racional se puede convertir en irracional.

¿Que decisión es mejor tomar sobre mis impuestos en los EEUU?
La racionalidad de un ciudadano fiscal se consigue cuando alcanza minimizar su contribución impositiva al menor coste económico posible, o explicado de forma inversa cuando consigue maximizar la eficiencia fiscal, entendida como la relación entre el beneficio fiscal conseguido y el costo por su obtención.

Dado un sistema tributario específico, la adaptación del perfil
del contribuyente a la normativa fiscal y al conjunto de beneficios tributarios tales como exenciones, deducciones, créditos, etc. determinan el beneficio fiscal bruto, mientras que los recursos necesarios para conseguir dichos beneficios conforman el costo de obtención.

El cociente entre el obligado cumplimiento del nuevo sistema fiscal y el costo de adaptación al mismo determina la utilidad fiscal. A mayor beneficios fiscales y menor coste, mayor utilidad.

Llegado este punto, la pregunta que debería formularse sería, ¿Qué conozco o entiendo del sistema fiscal español? y ¿En qué medida me afecta mi desconocimiento a la correcta y óptima declaración de mis impuestos? Sorprendentemente, las dos preguntas anteriores tienen, en la inmensa mayoría de los casos, una misma repuesta: poco o nada.

La gran mayoría de los ciudadanos (en este caso nos referimos a España) no conocen nada o casi nada del sistema fiscal de su país de origen, que por otra parte es lo que se podría esperar de ellos, sin embargo ese desconocimiento no les obstaculiza para presentar sus impuestos de forma correcta (en la inmensa mayoría de los casos) y consistente en el tiempo.

Y ¿porque se da este fenómeno?, probablemente por que existe una serie de herramientas y utilidades, todas ellas gratuitas, que facilitan dicha elaboración y presentación (elaboración por parte de la agencia tributaria de un borrador previo, uso del programa PADRE para la presentación de la declaración, acceso a los datos fiscales, asistencia personal en las delegaciones de Hacienda, cierta cultural fiscal aprendida, etc.) La gran mayoría de los contribuyentes se “benefician” de un asesoramiento gratuito prestado por la Hacienda Pública que les permite declarar sus impuestos correctamente sin la necesidad de conocer el sistema fiscal en profundidad y sin costo por su obtención.

Consultoría Fiscal en los EEUU especializada Personas Extranjera
www.alientax.com

“El ciudadano medio español maximiza su utilidad fiscal al tener la sensación subjetiva de que sabe lo suficiente o al menos al tener medios necesarios a su alcance, para poder elaborar y presentar sus propios impuestos de forma óptima, consiguiendo dicho objetivo sin costo monetario, por tanto podríamos decir que adopta y consigue un comportamiento racional ante la cuestión presentada.”
Ahora bien, cuando ese mismo ciudadano fiscal se enfrenta al sistema tributario norteamericano siendo una persona extranjera, se volvería a hacer las mismas preguntas que en España, ¿Qué conozco o entiendo del sistema fiscal norteamericano? , y ¿En que medida me afecta mi desconocimiento a la correcta declaración de mis impuestos? La primera pregunta tiene una contestación en el mismo sentido que en el caso anterior, aunque probablemente más radicalizada, “absolutamente nada o prácticamente nada”, mientras que la segunda pregunta se contesta de forma totalmente opuesta, “en todo”.

Debido a nuestra propia naturaleza, ante un cambio ambiental la primera reacción es aplicar los mismos patrones de comportamiento social aprendidos e interiorizados en nuestra etapa anterior al nuevo ecosistema que nos rodea, en este caso el ciudadano fiscal español que se enfrenta a la tributación norteamericana aplica la misma función de maximización de su utilidad fiscal, mostrándose así el irracional comportamiento racional.

Ante el “shock” que implica la temporada de impuestos para el ciudadano medio español (extranjero en general) que trabaja o/y obtiene ingresos en/de los EE.UU., intenta aplicar su propia racionalidad fiscal adquirida, intenta aplicar los mismos procedimientos que ha venido aplicando anteriormente ante situaciones similares, busca las mismas o similares soluciones que ha venido utilizando, y extrapolando su comportamiento racional busca mecanismos que maximicen su utilidad fiscal, busca obtener el mejor tratamiento fiscal sin incurrir en gasto o costo económico.

La irracionalidad del comportamiento racional del individuo fiscal se materializa cuando intenta aplicar su propia función de utilidad fiscal adaptada al sistema fiscal español al sistema fiscal norteamericano.

Por el contrario, el ciudadano fiscal español se enfrenta al máximo desconocimiento de la normativa fiscal norteamericana, al desconocimiento de la filosofía y cultura tributaria del país, a la falta de herramientas de ayuda para la elaboración de impuestos, a la falta de conocimiento de las ventajas fiscales, a la falta de conciencia de la responsabilidad fiscal, etc. y todo ello, contradictoriamente, en un ambiente que le ofrece muchas posibilidades gratuitas para la elaboración y presentación de sus impuestos.

De las dos factores que maximizan la función de utilidad fiscal del contribuyente, el costo monetario se asimila en ambos casos, por tanto solo faltaría asimilar el beneficio fiscal, pero ante la misma falta de conocimiento de la norma por parte del ciudadano fiscal en ambos casos, da por bueno el mismo ya que le es imposible valorarlo adecuadamente (al igual que sucede en España.) De forma subconsciente aplica su propia racionalidad adquirida a la nueva situación.

Para concluir, la racionalidad fiscal del contribuyente extranjero se convierte en irracional cuando la intenta aplicar al sistema tributario norteamericano, agudizándose cuando persigue reducir el costo económico a la no existencia. El desconocimiento fiscal puede conllevar grandes perjuicios económicos al contribuyente, por tanto asumir un costo fiscal razonable puede significar maximizar su utilidad, esto es, mayor costo implicaría mayor beneficio fiscal porcentual, e incremento significativo de la utilidad fiscal.

P.D. Conociendo nuestro pasado económico reciente, ¿Quién podría presumir de comportamiento racional? y ¿A quién se le podría exigir?



Diego Alarcón
Agente Registrado por el IRS
Miembro A.N. de Agentes Registrados – naea.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario