domingo, 24 de enero de 2016

La Margarita de la Residencia Fiscal en los EEUU

¿Soy residente fiscal?, o ¿no soy residente fiscal?

Mientras deshojamos la margarita de la residencia fiscal americana nos invaden nuevas dudas, nuevos interrogantes nos conducen a pendular hacia donde lo que no creíamos inicialmente. La confusión se va mezclando con el deseo,  la incertidumbre con la expectativa, y el todo con la parte.
Caramelos Envenenados del Sistema Fiscal Americano
Los Caramelos Envenenados del Sistema Fiscal Americano
En esta ocasión, como en tantas otras situaciones vitales, es muy habitual que se confunda el deseo, y para mayor desgracia, el vacuo deseo fruto de una falsa expectativa con la fría realidad, el mito del impúber y el caramelo en la mano del malhechor.

Sobre lo que nos trata, ya conocemos a los americanos, son aquellos con pasaporte de los EEUU; también conocemos a los extranjeros residentes, son aquellos poseedores de la conocida “Green-Card” o permiso de residencia permanente. Pues ya conocemos a los primeros Residentes Fiscales, o Residentes a Efectos Fiscales de los EEUU, se trata de sus nacionales y de aquellos extranjeros con la Green-Card, simple ¿no?


¿Y que nos queda ahora? El resto de personas del mundo, los cientos de millones de personas que deambulan por el mundo que no tienen la nacionalidad de los EEUU ni tienen la Green-Card, sin pasaporte y sin tarjeta de residencia.

El IRC (el “Internal Revenue Code” para el que no lo sepa) nos ilustra diciendo (no de forma textual): “Usted estará sujeto a impuestos y demás obligaciones fiscales según las leyes de los EEUU si usted es ciudadano de los EEUU, si usted es una persona extranjera residente fiscal de los EEUU, o si usted no siendo nada de lo anterior, ha generado alguna renta dentro de los EEUU o ha obtenido alguna renta procedente de una fuente de los EEUU”. A partir de lo anterior, se deriva una ingente casuística particular.

Residente-No Residente-Residente-No Residente-Res...

- Si usted fuera un contribuyente “no residente fiscal” de los EEUU, solo debería declarar impuestos en los EEUU por las rentas obtenidas dentro de los EEUU o procedentes de fuentes de los EEUU durante el periodo de tiempo en el cual usted no fue residente, ¿fácil no?

Usted se podría preguntar, ¿He recibido algún ingreso mientras he estado en el territorio de los EEUU? ¿He recibido algún ingreso procedente de una fuente considerada de los EEUU? Si la respuesta a cualquiera de las preguntas anteriores es “Sí”, es muy probable que requiera determinara sus responsabilidades fiscales en los EEUU antes que el IRS le envíe un amable comunicado (y con suerte usted lo reciba).

- Si usted fuera “residente fiscal” de los EEUU, tendría que declarar sus ingresos obtenidos tanto dentro de los EEUU como en el extranjero, estaría obligado a informar sobre su patrimonio mantenido en el extranjero, estando sujeto a otro gran conjunto de obligaciones fiscales con oscuras y sibilinas intenciones.

Usted se podría preguntar, ¿Tengo nacionalidad americana?, ¿Tengo permiso de residencia permanente en los EEUU? Si la respuesta es “Sí”, usted es residente fiscal de los EEUU; y si vive o ha vivido, trabaja o ha trabajado, y/o mantiene un cierto patrimonio en el extranjero, seguro que tendrá un gran número de obligaciones fiscales que cumplir.

La Trampa de la Residencia Fiscal Americana
- Pero que pasa con aquellos otros que estuvieron considerados “no residentes” a efectos fiscales el ejercicio anterior, y ahora se convierten en “residentes” debido al paso del tiempo (no por nacionalización ni por “Green-Card”, los cuales conformarían un grupo por si solos.) Y en especial, que pasa con aquellos otros que estando legalmente considerados “no residentes”, debido al caramelo del malhechor, asumen la condición de residentes fiscales. ¿Por qué ser residente fiscal es tan anhelado por algunos? ¿Cuáles son las razones por la que una gran parte de las personas que se encuentran en este trance, caen en los largos brazos del IRS? Las dos preguntas anteriores tienen una respuesta principal común, por interés y del peor, por el beneficio a corto plazo, por el falso dinero.

Si usted es extranjero en los EEUU y vive con su esposa y sus dos hijos, su tratamiento fiscal siendo no residente será sustancialmente “mucho peor” que siendo residente. Esto se visualiza y se propaga entre la comunidad, generando malestar y un sentimiento interior de discriminación, mezclándose la incomprensión con la falta de aceptación. Pero llega el momento de la iluminación, en el que la buena nueva corre boca en boca, incluso envuelta en un cierto secretismo anunciando que a Juan Pérez, aún siendo español residiendo en los EEUU con visado J solo 1 año, le han devuelto $1.000 por cada uno de sus hijos españoles, le han aceptado declarar dependientes y en calidad de casado, deduciéndose la parte correspondiente de su esposa y sus hijos, etc. Un escándalo recorre la comunidad, ¿Por qué a él sí y a mi no? Mi asesor fiscal me dice … y encima me cobra. Mi esposa/esposo me recuerda con tono de falsa sorpresa y verdadero optimismo: “… podemos presentar la declaración de impuestos por Internet, y gratis.” ¿Pero que ha pasado en mi mundo?


El caramelo, la golosina, la propia naturaleza del ser humano, la manzana, o como diría un castizo, el “tocomocho”. Otra vez caemos engañados por nuestra propia miseria. Con lo bien que estaba yo siendo “no residente” fiscal en los EEUU, en que mala hora conocía a Juan Pérez…

ANTES, liquidaba impuestos en función de mis ingresos, podía terminar mi estancia y volver a España como si nada, abría una etapa y la cerraba sin mas vínculos, pagaba mis impuestos y se acababan mis obligaciones fiscales en los EEUU.

AHORA, yo y toda mi familia estamos obligados a tener un seguro médico que nos cuesta mas de $1.000 al mes, o si no, nos sanciona el IRS y además no tenemos cobertura médica que es lo peor, (y por supuesto no nos vale el español); tenemos que informar al IRS sobre nuestras cuentas y nuestro patrimonio en España; tenemos que declarar los ingresos que tenemos en España; tenemos que informar sobre el plan de pensiones y el fondo de inversión; nuestras obligaciones fiscales en España han cambiado, ahora somos no residentes en España y si no informamos sobre ello estaremos sujetos a doble tributación; hemos perdido la deducción por vivienda en España, la que ya nunca recuperaremos y ahora tenemos que imputar una renta por dicha vivienda, etc. Sin embargo no todo es malo ni peor, ahora hemos mejorado nuestra finalidad en los EEUU.

Hay que tener cuidado con lo que se desea, que en ocasiones se convierte en realidad “… por instantes de placer, ponen tu vida a temblar.” (Maná)

Enero de 20106

Diego Alarcón
IRS Enrolled Agent

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